
En Estados Unidos existe una productora cinematográfica, la York Zimmerman Inc., con una línea de trabajo, la serie
A Force More Powerful Films, especializada en documentales sobre movimientos cívicos pacíficos que contienen ideas verdaderamente valiosas para los activistas 2.0. En este blog queremos hacer una serie de cometarios sobre dichas obras y hoy comenzamos con
Bringing down a dictator, crónica sobre el papel que jugó el movimiento estudiantil
Otpor! ("resistencia" en serbio) en la caída de Slobodan Milosevic en octubre del 2000.
Bringing down a dictator me dio a conocer un fenómeno impactante, la importancia del grupo juvenil Otpor! como canalizador del descontento popular contra Milosevic y su influencia en el fin del régimen. El filme nos muestra una red de activistas, descentralizada en pequeñas células repartidas por todo el país, que socavan la autoridad del sistema mediante la distribución de lemas simples por canales de contracultura adolescente (pasquines, graffitis y conciertos de rock).
Lo primero que llama la atención de los miembros de
Otpor! es su dura estética. En las vestimentas predomina el negro (sus reuniones parecían conciertos de música siniestra), abundan pendientes y pelos rapados, y su símbolo consistía en un puño derecho alzado de color blanco sobre fondo negro (aunque el puño en alto inmediatamente se asocia al comunismo, lo cierto es que éste se asemeja más al "puño blanco" utilizado por los supremacistas blancos americanos y los neonazis europeos). En resumen, los resistentes juveniles serbios no parecían sino una tribu urbana radical nutrida por muchachos inadaptados. De hecho, en el documental un representante del Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que tuvieron serias dudas sobre la conveniencia de apoyar a unos jóvenes con tales pintas. Finalmente, después se supo que los estadounidenses soportaron la actividad de
Otpor! con cientos de miles de dólares y entrenaron a varios de sus líderes en técnicas de resistencia civil, información que, al hacerse pública tras la caída de Milosevic, melló su imagen de jóvenes idealistas e independientes ante la opinión pública serbia.
Sea como fuere, con subvención occidental o sin ella, lo cierto es que
Otpor! consiguió tejer una extensísima malla de activistas entusiastas y valientes que se arriesgaban a ser detenidos y torturados por la policía del régimen. Cuadrillas de adolescentes con ropas y peinados estrafalarios armados con panfletos y botes de pintura erosionaron enormemente la popularidad de Milosevic y marcaron de forma sorprendete la agenda política del país, especialmente la de los políticos de la oposición.
De entre todas las técnicas utilizados por
Otpor! quizá la más inteligente y efectiva fue la campaña
Gotov je ("está acabado"). Miles de pasquines, pegatinas y pintadas convirtieron esta sencilla expresión en un mantra presente en las calles de cada pueblo y ciudad durante la campaña presidencial serbia de 2000. Nunca se especificaba qué o quién estaba acabado. No hacía falta, todos sobreentendían el destinatario pues hacía ya tiempo que
Otpor! había logrado asociar en el imaginario colectivo serbio las subculturas juveniles (conciertos de rock, graffitis) con la oposición frontal a Slobodan Milosevic . El gráfico pronto dio paso a la voz y
Gotov je pasó a ser el grito de guerra de los mítines opositores. Son muchos los que piensan que el mensaje, simple y directo, formando parte del paisaje nacional, reiterado en cada muro y valla, y en boca de jóvenes y no tan jóvenes, contribuyó y mucho a construir en la opinión pública serbia un marco mental en el que Milosevic aparecía como un líder desgastado cuya caída era factible.
La rebelión cívica gestada por los muchachos de
Otpor! estalló después de que Milosevic no aceptase su derrota en las elecciones de 24 de septiembre de 2000, un año después de la pérdida de Kosovo. Para el día 5 de octubre miles de activistas, llegados de todo el país gracias a la coordinación entre el movimiento juvenil y la coalición opositora DOS, tomaron las instituciones del país de forma mayoritariamente pacífica -incontrolados incendiaron algunos edificios oficiales-. El régimen cayó y su líder acabó encausado ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, en cuyas celdas moriría en 2006.
Ficha técnica de Bringing down a dictator
Productora: York Zimmerman Inc, Washington, D.C.
Color, 56 minutos, estéreo.
Opciones de idioma: inglés, francés, español.
Escrita, producida y dirigida por Steve York.
Narrada por Martin Sheen.
Producción ejecutiva por Miriam Zimmerman.
Editada por Joseph Wiedenmayer.
Cámara: Peter Pearce.
Música original por John Keltonic.
Coordinación de la producción: Molly Blank
Producción ejecutiva: Peter Ackerman
Para más información o pedidos aquí tenéis el link de la productora:
http://www.yorkzim.com/